Laguillo Arquitectos gana el Concurso Internacional para el nuevo Museo Nacional de Arqueología de Chung-ju (Corea del Sur)

Publicado el 30 diciembre, 2021

El estudio sevillano Laguillo Arquitectos que lidera el colegiado Ignacio Laguillo, junto a Studio on.a Jongjin Lee, y con la colaboración de los también colegiados Francisco Garrido y Rocío Martínez-Fons junto con Jorge Rodríguez y María González, ha resultado ganador en el Concurso Internacional para el nuevo Museo Nacional de Arqueología, en Chung-ju, en Corea del Sur.

El Ministerio de Cultura, Turismo y Deportes, y bajo la organización del Korean Architects Institute, convocó en septiembre de 2021 el Concurso para la futura sede del Museo Nacional de Arqueología, a evaluar por un jurado internacional. En pleno proceso de descentralización administrativa de la capital, el Ministerio promueve el abandono de obsoletas sedes culturales para construir los nuevos emplazamientos de sus 14 Museos Nacionales en las ciudades más importantes del país. La convocatoria ha contado con la participación de 86 equipos, y se ha resuelto entre un total de 5 finalistas.

La propuesta

Situados en el centro de la península, y al sur de su capital, Seúl, la presencia del gran río Nanham y sus afluentes constituyeron históricamente un lugar estratégico de comunicaciones que facilitó el asentamiento de antiguas civilizaciones, destacando los de la cultura Jungwon. Con la concentración de yacimientos más importantes del país, la ciudad de Chung-ju contará a sus afueras con el privilegio de acoger la sede del nuevo Museo Nacional de Arqueología.

La geografía y el paisaje de esta península asiática es admirable, dónde más de tres cuartas partes de su territorio es montañoso. Tradicionalmente en su cultura algunos principios rectores han conducido todas las formas de asentamiento. “Baesan-imsu”, literalmente “una montaña detrás y un río delante”, proporcionaba la energía que fluiría hacia el edificio. También el “Andae”, o la importancia de tener una vista agradable que llegaba a condicionar la orientación de pueblos enteros. En el lugar destinado para el nuevo Museo de alguna forma se condensaban dichos principios, aprovechando su privilegiada ubicación al borde del río y con las mejores vistas sobre el Tageumdae Park, la montaña sagrada.

A pesar de su situación, en las afueras de la ciudad y en el entorno del Parque Mundial de Artes Marciales, el nuevo Museo Nacional no pretende ser sólo un edificio aislado frente a entorno natural privilegiado, sino un pequeño fragmento urbano que hable de la ciudad histórica, del espacio público, y a medio camino entre un edificio y un fragmento de ciudad. El Museo toma como referencia los principios de los mat-buildings, donde una retícula aparentemente rígida acabará produciendo un esquema abierto, flexible, espontáneo, dando como resultado un edificio sin fachadas propiamente dichas, que se relacionará con su entorno de forma más natural y libre.

La preexistencia de tres ejemplares de Zelkovas de gran altura marcará el asentamiento del nuevo Museo. En este lugar, una nueva plaza abierta se convertirá en el principal espacio público, elevando todo el edificio por encima del suelo para garantizar el disfrute y la visibilidad tanto del Parque como del río desde cualquier punto. Como en la arquitectura tradicional, el ritual de acceso al edificio está meticulosamente cuidado. Una pendiente muy suave que se inicia en este punto y pasa entre los troncos y las copas de los árboles, conducirá a los Miradores y a las Terrazas públicas en una posición privilegiada sobre el entorno, hasta alcanzar el lobby, concebido como una extensión del espacio público exterior.

Una vez en el interior del edificio, su programa se divide en dos áreas principales conectadas a través de un espacio suspendido de dos plantas que gozará de las mejores relaciones con el lugar. El conjunto más pequeño, contiene el carácter más público y de acceso, mientras que el cuerpo principal aloja un programa administrativo flexible en su nivel inferior, y todos los espacios expositivos del Museo iluminados cenitalmente, en el superior. Como en una especie de casa tradicional coreana, el recorrido a través de las Salas encierra un gran patio interior arbolado que garantizará también el disfrute de la naturaleza en su interior. 

La materialidad del Museo recurrirá de nuevo a la tradición. Materiales pétreos, cerámicos en fachada o acabados de cinc en cubiertas recordarán su uso vernáculo en casas nobles y palacios a lo largo de tantas culturas asentadas en sus territorios.

Con una superficie construida de unos 9.600 m2, y un presupuesto de ejecución de casi 18.000.000€, el proyecto técnico tiene previsto redactarse en el bienio 2022-2023, teniendo prevista su inauguración para 2026.