La XIV BEAU será dirigida por los colegiados José Morales Sánchez y Sara de Giles Dubois

Publicado el 17 abril, 2018
XIV BEAU

Los arquitectos Sara de Giles Dubois y José Morales Sánchez, ambos colegiados COAS y socios del estudio MGM, serán los encargados de dirigir la XIV Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo (XIV BEAU) correspondiente al periodo 2016-2017, convocada por el Ministerio de Fomento, a través de la Dirección General de Arquitectura, Vivienda y Suelo, en colaboración con el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y la Fundación Arquia, y que contará, asimismo, con la colaboración del Ayuntamiento de Santander, la Fundación Botín y el Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria.

Bajo el lema MÁS HABITAR, MÁS HUMANIZAR, la XIV BEAU quiere poner el acento en la idea de habitar como fundamento de la arquitectura y de la humanización de la ciudad. Una idea que se explica no solo por los distintos programas funcionales, sino por la calidad y cualidad de los espacios. En esta XIV convocatoria quiere poner el acento en la idea de habitar como fundamento de la arquitectura y de la humanización de la ciudad. Una idea que se explica no solo por los distintos programas funcionales, sino por la calidad y cualidad de los espacios.

Con la idea de habitar se quiere valorar los entornos, la vida en sociedad, los espacios, la intimidad de los lugares sin merma de la creatividad de las obras. La humanización de la arquitectura y la ciudad se basa en la proximidad, las escalas humanas, los espacios tanto de relación como de intimidad.

Esta humanización no depende tanto de una economía de fastos, si no de la adecuada relación entre las personas, los lugares, o la habitación.

Al mismo tiempo se quieren valorar las intervenciones urbanas, enfocadas a estrategias más sostenibles hacia un crecimiento interior de nuestras ciudades, no tan expansivas y tan depredadoras de la naturaleza como en la época del gran auge económico. Estrategias igualmente alternativas desde el punto de vista de la conservación y el patrimonio, que ponen en valor el tiempo y la memoria, haciéndolos compatibles con las prácticas de uso y celebración cotidianas.

En definitiva, habitar en la arquitectura y humanizar la ciudad, implicaría mejorar las relaciones para el desarrollo de la vida cotidiana.