“Por las azoteas”, de Gema Rueda

Publicado el 28 marzo, 2020

Introducción.

“La azotea es una ventana más de nuestra casa
lugar con identidad propia, a veces olvidado,
pero que siempre ha estado entre nosotros,
hoy más que nunca respiramos
desde ella”

A partir de aquí comenzamos una serie derelatos de nuestra compañera Gema Rueda Meléndez @gema.rueda

DÍA 1

He subido estos dos días para tomar el sol y andar (tengo la suerte de contar con una bien grande) y hay otra ciudad arriba
Padres jugando al fútbol con sus hijos
Muchas mujeres leyendo
Muchas mujeres tomando el sol, con sombrero eso si
Muchas mujeres andando….
Lo siento, lo que más había eran mujeres
Otra vida a 11 metros de la cota de la calle….
Nos hemos saludado los que nos hemos reconocido de la panadería o del súper.

Para escribir una novela
Mañana subo la cámara

 

DIA 2

“30×27 o 27×30 pasos
esas son las dimensiones de mi azotea
nunca un espacio tan bien delimitado, ha tenido un horizonte tan grande, es una cartografía que me pone a salvo

hoy, tras la lluvia, poca gente
la señora que el otro día bajo el sol con sombrero paseaba, hoy sin él, me muestra que es más joven de lo que creía, su azotea es mucho más pequeña, apenas 10×10 pasos, lo que le hace andar casi en círculos, como una peonza, alrededor de maquinarias de aire acondicionado; como ninguna llevamos móvil, me ve, me saluda, rompe la barrera y me pregunta si tengo algún familiar enfermo, le digo que no, y me dice que ella tampoco….menos mal aclara..
como le toca girar, me da la espalda, me levanta la mano y entiendo su …hasta otra
terminaremos siendo amigas, y, quién sabe, lo mismo le invito a mi azotea y ella a la suya…

disturbios en la azotea
diez minutos antes de marcharme, aparece una pareja, cuarentañazos…que no paran de besarse, imagino que huyendo de la distancia social, impuesta también al amor
ella ni me ve, él me levanta el brazo y entiendo un saludo, soy testigo de su reservado momento

bonita luz
sonidos
olvidé la cámara”

 

DIA 3
“Hoy he subido casi obligada a mi azotea
no sé porque pero tenia el día algo tibio
quizá empiece ya a costar esta reclusión involuntaria.

Ha valido la pena, visión muy diferente a los días anteriores
todos seguimos en nuestros retiros
pero ante la promesa de un dia soleado que se atisbaba desde muy temprano
se han puesto en marchas lavadoras

Ninguna persona a la vista, pero en todas las azoteas, ropa y más ropa blanca
toallas, sábanas, ropa interior
en un orden muy estricto de tamaños y colocación según qué familia

en la que se notan más niños, gran fila, con un ritmo cadente donde cada alfiler cohabita con dos prendas, quizá reflejo del nido familiar, donde los padres, ambos dos
tienen ante sí un gran trabajo familiar

donde no hay pequeñas prendas sino ropa adulta
más distancia, otro ritmo de intervalo, quizá la separación social no ha sido, después de todo, un invento de este virus

piso de estudiantes, está claro, sin orden ni concierto, incluso se han colado cosas de color
¿a quién no se la colaron cuando joven?

muy bien colocadas prendas delicadas, blancas, muy blancas
confección cuidada, hilos, vainicas, bordados y muchas iniciales
las más blancas y seguro las más antiguas
restos de un ajuar sin usar, cuidado con mimo, donde se intuyen los papeles cebolla que las conservan
y que solo se pasean por casa en contadas ocasiones, quizá sea esta una de ellas

hoy es una visión sesgada de las azoteas  que me rodean
que solo puedo contemplar si me detengo , si tengo paciencia de esperar que el viento, cada vez más fuerte, haga ondear las prendas en todas direcciones
igual es una señal
un augurio

decidido, no me llevo la cámara”

DIA 4
Las azoteas.

“La lluvia de estos días ha limitado mis paseos por la azotea
he podido recuperar algo de su atmósfera dando un salto
situándome en el único ángulo que está a resguardo bajo una pequeña cubierta
una visión corta, contra el mapa
casi imposible
en este particular espacio donde me encuentro

no veo a nadie, ni a mi amiga la del sombrero, ni a la enamorada pareja

sí hay ropa tendida, restos del último día, con cierto aire de abandono , quizá sus propietarios estén sobrepasados, dos pisos más abajo y las han olvidado

hace frío, pero respiro hondo pues el fresco se agradece

así que hoy me toca escuchar

se oyen conversaciones lejanas, aún por encima del sonido de la lluvia
quizá otras personas que, como yo, desde lo más alto, saborean un momento
de control de una situación, que pisos más abajo es impensable

se oyen campanas, que señalan cada hora diligentemente
sonidos nítidos ajenos a una realidad cada día más pesada
pasa algún coche

y lluvia, mucha lluvia,
su caida te atrapa y te reclama
te alegra y te calma
huele

y cae y cae”

 

DÍA 5

“De nuevo lluvia
entre chaparrón y claros
consigo asomarme al pedazo de cielo que me permite el día
y me doy cuenta
que esa visión corta, desde mi ángulo de resguardo no lo es tanto

azoteas desiertas,algo desoladas
miro con tranquilidad y veo que sugiere su propia historia

a nivel de suelo
maquinarias de aire acondicionado
potentes, marcando su territorio como un animal salvaje,
cada una con su sonido diferenciado, como en la naturaleza,
altavoz de crónicas de cada hogar
se puede identificar claramente, solo siguiendo la pista de su cableado

a nivel de cielo
antenas de diferentes alturas,
orientadas de la misma forma,
cual ejercito centinela,
vigilante de una realidad
vigías de sucesos que no por conocerlos
estamos capacitados de gestionar bien

en la frontera
barandas, oda hacia la calle

estar advertidos
no por conocerla de muchos modos
estamos siendo capaces de llevar bien

en la frontera
barandas, oda hacia la calle
eso otro día

nubes y más nubes
empieza a llover

volveré”

 

DÍA 6

Las azoteas
.
“Hoy mi respiro ha empezado antes
aprovechando un día brillante y luminoso

para mi sorpresa,
nadie a la vista
nada a la vista

quizá las nuevas y obligadas rutinas van acabando, o cambiando, o desapareciendo

una leve brisa hace muy agradable el estar
así que respiro y miro
silencio

contemplo donde el sol se alterna con las sombras
muchas
por todos lados
altas, lineales, continuas, a manchas
antenas, tendederos, pretiles, otras azoteas

similar al territorio de una vida,
un espacio lleno de ángulos, escondrijos, desencuentros,
esquinas y sombras
que a veces el sol de un solo día no es capaz de iluminar,
en otras ocasiones es el que te empuja a seguir
y te inhiben de lo que corona el exterior

te sientes protegido en lo negro
eso hacia lo que nunca miramos
pero que siempre viene con nosotros

Es otra vez la vida, como decía aquel”

 

DÍA 7 

“mi azotea, otro día
mi refugio en un estado
que cada dia se alarga más

nada a la vista

hay días que todo se ve blanco o negro, hoy no
la adaptación del ser humano influye en la mirada de lo cotidiano

el sol se alterna con las nubes
y hoy veo sus colores de otra manera

pocos colores a nivel de suelo
a través de la baranda, clara frontera, el bajo horizonte permite ver las nubes,

luz particular
rojos marrones, grises, blancos
a modo de paleta holandesa

superado el horizonte
balcones, vida, color
escenas caseras
personas
cielo enorme
paleta de la resiliencia

todo sigue raro

quiero bajar ya a mi casa…”

 

DÍA 8

“La lluvia de días pasados
ha limitado mi deambular por mi azotea
solo me ha permitido asomarme, no sin dificultad,
a la añorada y corta visión de ese trozo de cielo desde mi esquina
momento que saboreo casi como un día libre

hoy calma y sol, mucho sol
y al igual que yo, muchos vecinos transitan por la suya
me ocurre, como casi cada vez que subo
que miro de forma diferente

hoy lo que me rodea no son simples azoteas
son torres de dispar dimensión, color y orientación
atalayas a modo de vigías
solo visibles desde las alturas
donde otro mundo transita lejos de las estrecheces de plantas más abajo
muy diferentes
unas cariñosamente conservadas
otras llenas de trastos inútiles que han sustituido a otros,
las hay ocupadas con artilugios de toda clase
y algún que otro huerto
pero siempre muy personales
cada una podría narrar su propia fábula
ensoñaciones en las alturas

quizá si algún día un virus nos atacase
la torre se plantaría orgullosa ante él
y seria factible aquí una placentera vida, en la cima,
donde el límite fuera el cielo,
donde no llegaran las reglas sociales, ni el gris de la ciudad
donde no nos quedara más remedio
que mirar hacia los lados, hacia los que tenemos más cerca

también se ven azoteas tristes y abandonadas
llenas de objetos olvidados
maletas de viajes que no se hicieron
bicicletas de niño oxidadas, ya no hay niño,
sobrantes de una vida

escenas familiares
escenas de alegría
nos casi saludamos con curiosidad
intentando averiguar si alguno ha descubierto el secreto de como asimilar todo esto,
de que todo se puede
de que todo se está pudiendo
eso sí, guardando la distancia

hasta mañana”

 

DIA 9

“lluvias y sol desordenados
rompieron el rtimo de visitas a mi azotea
en días donde hay pautas nuevas y diferentes tempos
la azotea es el espacio que mejor reconozco

todo muy tranquilo
el nuevo orden nos ha devuelto a la calle, nos ha obligado a bajar
lo que antes era anhelado, ahora es real
pero prefiero esto
prefiero las alturas, cual anacoreta de retiro
resistencia, resiliencia

la luz de hoy, frágil luz
nos fuerza a arrinconar los días oscuros
que han coronado últimamente la vida de todos

veo poca gente, la mayoría en tareas doméstcas
casi ni nos miramos
yo camino por mis 27×30 ó 30×27
si el reciente orden no me obliga a nuevas lecturas
desde aquí hemos visto pasar una estación
perder una hora ¿o ganarla ?
nos hemos alejado de un enemigo invisible
que no por no verlo, no sintamos su rotunda presencia
enemigo que nos arrancó de nuestro paisaje diario
30×27, 27×30
en la azotea frente a esa normalidad rota
confinados
estaba todo por hacer
aquí veíamos la salida, nos reconocíamos
éramos titiriteros con costumbres
veíamos sombras, pájaros, insectos y nubes

claro, desde aquí se ve mejor el cielo
que es lo único que no ha estado cerrado

no quiero bajar”

 

DÍA 10

“no me resisto a subir a mi azotea
a pesar de tener otras opciones ya

bajar en vez de subir

ahora está mucho más silenciosa
no hay casi nadie
y los que están
resuelven sus quehaceres de forma casi mecánica
como era antes

ya no hay tiempo para sonreir
ahora es para otras cosas
y en otros sitios

ya no se oyen canciones, ni música, ni saludos

en la distancia hay bullicio, charlas,
rumores y hasta líos

el movimiento se intuye a pie de calle
y nunca
sacarnos de cuajo de nuestra realidad y volver a ella
había sido ocasión de tanta alegría o de tanto alboroto

aquí arriba, lo individual
estaba por encima de todo
cuidábamos de nosotros, de los de al lado
imaginando qué podría salvarnos
o que se podría salvar de este retiro
pero la cruda realidad acechaba

ahora, la calle es un nuevo paisaje por conquistar,
la vida siempre se empeña en vivir, como dijo aquella…

y, claro, yo también estoy contenta
aunque en cuanto pueda
lo celebraré más aún
cuando me recupere de la inoportuna
rotura que me ha tenido retirada
durante setenta y un días en casa,
una caída tonta
todas las caídas son tontas, me dicen
y que me ha tenido atada a mi doméstico escenario

lo primero que haré
sin dudarlo
será
SUBIR A MI AZOTEA”

fin.


 

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Fotografía: @juanma.garcianieto