Conservar el patrimonio, proteger a las personas

Publicado el 1 junio, 2019

En los últimos días se ha iniciado un debate en relación a las obras que se están llevando a cabo en la finca situada en Eduardo Dato 14 y San Bernardo 3 de Sevilla. Si bien consideramos fundamental el papel tan activo que juegan las asociaciones en defensa del patrimonio en su labor de protección del patrimonio cultural de Andalucía, queremos manifestar que, después del estudio técnico del caso, concluimos sin lugar a dudas que las obras cumplen rigurosamente con la legalidad vigente en materia patrimonial y urbanística y, además, son un ejercicio de responsabilidad para la seguridad de las personas que vivimos el patrimonio.

Entiéndanse estas palabras, por tanto, como un deber como colegio profesional que puede y debe aportar la información técnica necesaria para el conocimiento del caso, siempre desde la independencia y la absoluta responsabilidad con el patrimonio de Sevilla. Vamos a situarnos:

La situación de colapso estructural del inmueble, el estado deficiente de los elementos constructivos y portantes y el riesgo real que suponía para los viandantes y operarios que se situaran en sus inmediaciones, son el motivo por el que la actual propiedad y los técnicos responsables lo intervienen, poniendo de manifiesto una clara negligencia en el deber de conservación de quienes fueran sus anteriores propietarios.

El proyecto cuenta con licencia de obras y, entre las medidas que contempla, está la demolición y posterior sustitución del cuerpo volado de la fachada al estado original. La Comisión Provincial de Patrimonio, por su parte, también se pronunció en el mismo sentido acerca del peligro que la estructura suponía e informó favorablemente y por unanimidad sobre el proyecto.

Un proyecto que, a nivel patrimonial, es impecable y plantea la sustitución de aquellos elementos por otros más estables que cumplan funciones constructivas y estructurales. Además, una vivienda que da a la calle San Bernardo aumenta su edificabilidad, por supuesto, conforme a lo permitido tanto en el PGOU como en el planeamiento específico de protección (Plan Especial de Protección del Sector 12 “San Bernardo” donde se les asigna a ambas edificaciones un grado de protección D-Protección parcial en grado 2, y afección por estar en el entorno del BIC “Real Fábrica de Artillería”).

Sobre la estructura del inmueble cuando la propiedad compra la casa, podemos decir que se encontraba apuntalada, si bien muchos de los puntales necesarios habían sido sustraídos, y nos consta que ha habido incluso que cambiar el sistema de demolición porque el personal no podía acceder debido al grave peligro de colapso estructural. A esto se suma que el forjado metálico existente se encontraba en pésimas condiciones, la viguería había desaparecido en gran parte debido a la oxidación, ocasionando una situación peligrosa en el interior y con posibilidad de vuelco en la zona volada hacia la Avenida de Eduardo Dato, y las pletinas verticales que formaban parte de la estructura y las soldaduras se encontraban en condiciones límites.

Con todo esto, lo que queremos manifestar es que entendemos la pérdida patrimonial que se produce cuando un inmueble desaparece o es transformado, sabemos que muchas veces las administraciones no se mueven o lo hacen tarde, y el patrimonio desaparece y con él una parte de nuestra memoria material e inmaterial, pero, en este caso, hacía años que el edificio planteaba serios problemas de estabilidad y las medidas adoptadas son las mejores dado su caso.

El equipo técnico que finalmente se está enfrentando a este inmueble con un historial de patologías fruto de la dejadez de la propiedad, como el que nos ocupa, no deben asumir la responsabilidad de mantener elementos en peligro de colapso que comprometen la seguridad ciudadana, cuando son claramente sustituibles, en aras del patrimonio. Y es que el deber de conservación del patrimonio, pero también la responsabilidad en el discurso sobre lo patrimonial, nos concierne a todos. Llegados a este punto, la seguridad ciudadana es la prioridad.

Cristina Murillo
Decana del COAS

Tribuna de opinión publicada originalmente en la edición impresa de Diario de Sevilla del 31 de mayo de 2019

Foto: Europa Press